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Irabazi Donostia denuncia que una fachada del Kursaal se vaya a convertir en una pantalla gigante de publicidad

Queremos informar sobre las intenciones del Ayuntamiento y la Diputación, miembros del consejo de administración del Kursaal, de convertir la fachada oeste del mismo, la que da al Urumea, en una pantalla de publicidad de 1.260 m2, cuyo coste sería de unos 400.000 euros.

En la Junta de Portavoces de hace dos semanas, se nos presentó un documento que explica las características de la pantalla y los usos que se prevén:

  1. Características de la pantalla:
    • Se cambiará el sistema actual de iluminación de la fachada por una malla de puntos LED que iría colocada entre las dos laminas de vidrio de la fachada (más barato y con menos trabajo para cambiar la iluminación).
  2. Usos previstos:
    • Proyección de eventos “significativos” que se celebren en el interior e imagen o marca de los promotores de los mismos.
    • También publicidad de marcas patrocinadoras del Jazzaldi, Zinemaldi, Kursaal Eszena, u otros.
    • Uso especial durante 2 años para quienes patrocinen la “pantalla digital”: 1 fin de semana, 2 días sueltos separados y la “Aste Nagusia”, o 3 fines de semana y 3 días sueltos separados (“nunca para trasladar propuestas comerciales”).
    • Campañas institucionales.
    • Determinados días como el 8 de marzo, o el día internacional de lucha contra el SIDA (si las instituciones accionistas dan su visto bueno).
    • Intervenciones artísticas.
    • Seguimiento de eventos multitudinarios como la Bandera de la Concha o la Behobia.

Además de ese documento, se añadía un informe técnico de 2015, sobre el propio edificio, su grado de protección y los efectos que la pantalla podría tener en el mismo.

En éste se explica que la “pantalla digital” no causará afecciones físicas al edificio propiamente dicho, ni al entorno ya que no tendrá sonido y la iluminación estará regulada.

El Kursaal es un edificio emblemático de la ciudad de titularidad pública, protegido en grado C. Como señala el informe técnico, es su propia arquitectura la que ha llevado a incluirlo en el PEPPUC (Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbano Construido).

El hecho de que la pantalla gigante no altere o dañe el edificio físicamente, no significa que no pueda sufrir otro tipo de impacto, ya que es más que probable que esa fachada sea diferente cada día, en función de los distintos eventos que en él se celebren. Eso tiene un impacto incuestionable: un edificio protegido por su arquitectura singular, tendrá una de sus fachadas convertida en una pantalla publicitaria gigante.

Además, el informe técnico también advierte de que hay que tener en cuenta otras disposiciones legales (no solo el PEPPUC) que se exigen a los edificios en general:

  • Por ejemplo, que “no pueden ser utilizados con fines publicitarios o comerciales o de anuncios“ (prohibidos en las fachadas en general).
  • También advertir del impacto que la iluminación pudiera tener en los edificios colindantes o a sus ocupantes, bien por su impacto visual, bien por los automatismos de encendidos y apagados de ciclos que puedan ser molestos, o bien por la intensidad o potencia lumínica que la propia iluminación pueda alcanzar.

Por lo tanto, a la vista de esa advertencia, creemos que ni siquiera se cumple con la normativa aplicable (ordenanza reguladora de instalación de vallas publicitarias).

No compartimos que se utilice un edificio de estas características como una enorme pantalla de publicidad para grandes marcas comerciales. No puede ser que el espacio público, es decir de toda la ciudadanía, se ceda a intereses privados y se convierta en un lugar al servicio de las empresas.

No es ni el modelo de ciudad, ni el modelo de sociedad que defendemos quienes formamos parte de Irabazi Donostia.

Desde luego que este es un ejemplo más de la filosofía de este gobierno municipal “todo al servicio de la economía, del consumo”: más terrazas, más turismo, más hoteles (incluso en otro edificio emblemático protegido como el Palacio de Miramar), más Garbera, más zonas con comercio abierto en domingos y festivos …

Adelantar que nuestra posición es contraria a una iniciativa que busca que la fachada de un edificio público emblemático y protegido de la ciudad, se privatice al servicio de grandes marcas comerciales, todo ello con un coste de 400.000 euros, y sin los correspondientes informes de legalidad necesarios, tal y como advierte el informe de 2015.

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