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Irabazi Donostia cree que la participación de los miembros de la corporación municipal en la Salve ha de ser, en todo caso, a título individual

Los concejales de Irabazi Donostia, Amaia Martin y Loïc Alejandro, ante la invitación por parte del rector de la basílica de Santa María a los miembros de la corporación municipal a participar en la Salve quiere insistir un año más en la necesidad de separar la condición de cargo público con la participación en un acto religioso, de modo que sea la participación en el mismo a título individual.

El pasado año el grupo municipal de Irabazi Donostia, plataforma compuesta por Ezker Anitza-IU, Equo y personas independientes, presentó una moción en Pleno por la que el Pleno se comprometía a que “los actos públicos oficiales sean exclusivamente civiles y sin connotaciones religiosas”, así como que “ninguna autoridad pública o funcionario participe, en calidad de tal, en actos de naturaleza religiosa”.

Para Irabazi Donostia, el laicismo supone la existencia de las condiciones políticas, jurídicas y sociales que permiten garantizar el derecho al pleno ejercicio de la libertad de conciencia en cualquiera de sus manifestaciones y en un plano de igualdad. Las instituciones deben articular los instrumentos necesarios para que esto sea posible, de manera que la separación entre los poderes públicos y las religiones sea inequívoca, y no quepa ninguna confusión entre fines religiosos y civiles.

Tanto Martin como Alejandro, han informado de que “Irabazi Donostia, no entiende el motivo por el que el ayuntamiento participa en la organización y distribución de los representantes institucionales en un lugar prioritario en el interior de la basílica el día de la Salve. Si los representantes institucionales quieren participar en actos religiosos deberá ser a título individual, de modo que no dé lugar a establecer jerarquías ni contar con sitios preferentes en tales actos por el hecho de ser representantes públicos. Tomar parte en calidad de representante institucional en un acto de una confesión religiosa, que no representa a la totalidad de la ciudadanía donostiarra, hace que se aleje por completo tanto de la aconfesionalidad como del laicismo que deben garantizar los poderes públicos”.